domingo, 5 de octubre de 2008

Epílogo


Ayer fue un día cargado de emociones y también de reencuentro con el mundo real. Siento no haber podido escribir esta entrada pero creía que era algo que no podía hacer con prisa. Primero un breve resumen de la jornada para ir calentando motores.

Dormimos en el albergue del Seminario Menor. Fue el más "caro" de todos, 10€, pero las instalaciones estaban realmente bien. Luis quería quedarse a descansar un poco más y yo bajé a eso de las 10 a callejear por Santiago y hacer algunas compras. Ya había estado en múltiples ocasiones en Santiago pero hoy era especial y apreciaba la ciudad de forma diferente a otras veces. Nunca había caído en la cuenta de la cantidad de tiendas de recuerdos que hay por cerca de la catedral. Es increíble.

A las 11:45 quedé con Luis en la Plaza del Obradoiro para ir a la misa del peregrino a las 12:00h. Entramos en la catedral y estaba todo ya completo. Quizás fue por eso por lo que no viví este momento con la intensidad que esperaba. La verdad es que ya estaba asumiendo que el viaje había finalizado. A pesar de ello varias ocasiones de la misa me parecieron muy emotivas. Varios curas de diferentes países dieron las benciciones a los peregrinos en sus respectivos idiomas. También fueron nombrando las procedencias e inicios de viaje de los peregrinos presentes (los que habían ido a obtener su compostela el día anterior, a nosotros no nos dijeron, claro. Fue un fallo por nuestra parte). Al finalizar la misa una rápida visita al sepulcro del apóstol y dejamos para mejor ocasión el abrazo a la figura del santo para evitar posibles colas en la oficina del peregrino (vivimos a menos de una hora en coche, no tiene mucha importancia). Dicha oficina está en la plaza de la fuente de los caballos haciendo esquina. Ahí nos dieron la Compostela que orgullosos mostramos en la foto (aunque la calidad de la cámara del móvil nos hiciera una mala jugada y parezca que sostenemos folios en blanco).

Para volver a Coruña utilizamos el tren regional. Ya se que pudimos hacer una etapa más y llegar en bicicleta pero el objetivo era llegar a Santiago y conseguido este el nivel de adrenalina había bajado y sinceramente no apetecía en absoluto pedalear una jornada más. No hubo problema para subir con las bicis aunque el "amable" revisor nos recordó que aunque haya sitio para bicis en el primer y último vagón y así esté claramente señalizado en la puerta del mismo sólo deberíamos saber que sólo pueden ir en el último a pesar de que eso no esté escrito en ningún lado.

Resumida nuestra última jornada llega el momento de sacar conclusiones. Lo primero es que la experiencia ha sido extremadamente positiva y que se la recomiendo a todo el mundo. Cuando no has hecho el camino uno piensa en las duras jornadas caminando que tendrán la recompensa de ver ciudades y pueblos con sus distintos monumentos. Lo que uno no se da cuenta hasta que lo ha hecho que el verdadero monumento que uno vera en el camino es la mejor esencia del ser humano.

Y es que el camino es un mundo a parte. Cualquier peregrino que intente sentir el camino intentara sacar lo mejor de uno mismo y ser un poco mejor cada día. En el camino se puede respirar solidaridad y optimismo allí donde uno vaya. Un buen peregrino siempre tendrá una sonrisa y un saludo a tu paso y una mano tendida ante cualquier problema que surja. Ejemplo de ello mi amigo (porque ya lo considero así) Jorge que me sacó del apuro de la bajada de la cruz de ferro. Otra prueba de ello es que en los albergues uno dejaba sus pertenencias toda la tarde encima de la cama. Cualquiera podría haber cogido toda la mochila y llevársela pero no fue así. No dudo que haya ciertos individuos mal intencionados que se alojen también en los albergues y que provoquen que la existencia de un cierto porcentaje de robos pero aún así me ha sorprendido y casi maravillado la honradez con la que todo el mundo parecía querer actuar.

Otra parte esencial del camino son los ánimos que uno recibe de la gente de su entorno. Ese calor lejano que uno recibe de los amigos es otra de las grandes sensaciones que se aprende a valorar de una forma muy especial. Cuando se está lejos de casa se aprecia muchísimo incluso la demostración más pequeña de que alguien se acuerda de ti. Es cierto el refrán de que "Los amigos se ven en las ocasiones" y he tenido la gran suerte de que tuve muchas más buenas sorpresas que triestes decepciones (que por supuesto también hubo alguna).

En el camino da igual la raza, el sexo, la edad, la condición física o la social pues ahí todos somos peregrinos. Ojalá cada uno de nosotros traslade a su vida cotidiana un poquito del sentimiento que hemos aprendido en el camino.

Todo tiene un comienzo y aunque no nos guste también un final. Pero normalmente el final de algo representa también el principio de algo distinto por lo que no tenemos que apenarnos sino coger con ilusión y ganas lo nuevo que comienza. Por eso esto no es un adiós sino un hasta luego.

Ultreia et suseia!

TO BE CONTINUED IN ... http://elcamino2009.blogspot.com

3 comentarios:

Emilio dijo...

"Cualquier peregrino que intente sentir el camino intentara sacar lo mejor de uno mismo y ser un poco mejor cada día".
Hemos comprobado que en ti abunda lo bueno y lo mejor.
Hasta siempre César.

Anónimo dijo...

gratamente sorprendida tengo ke decirte amigo ke me alegra y enorgullece ver ke no me ekivoke,ke tienes un "pelin"d mala leche,pero ke como dice Emilio tienes bondad y me siento orgullosa de llamarme tu amiga.Un saludo y hasta la proxima aventura!!

Anónimo dijo...

Sois unos campeones, y eso sin chumar sidra ;)
Si vais facer otra vez un rollo de estos ;), tengo un colega y yo pispo, que puede q nos interese y nos apuntemos con vosotros la próxma vez, ya que mi colega hizo el camino en bici, pero solo, y según él, no es lo mismo que ir con buena compañía.
Espero verte en noviembre, que tien toa la pinta que me voy con la familia a veros por A Coruña y asi me lo cuentas todo.
Jandro. XIXON.